El riesgo: la principal razón para firmar un contrato seguro
Firmar un contrato seguro implica un responsabilidad mayor, con connotaciones legales que debemos saber asumir de la mejor manera posible para cumplir con nuestras obligaciones y hacer respetar nuestros derechos, pero mas alla de ello tenemos una razón mas importante que todas estas explicitadas en las primeras líneas de este articulo: el riesgo que corremos ante una eventual situación de accidente o incidente donde tengamos la culpa.
Muchas personas todavía se cuestionan por qué deben contratar un seguro; sin embargo, aunque no sea tan evidente, la respuesta es mucho más fácil de lo que pensamos. A continuación detallaremos cuáles son las verdaderas razones para firmar un contrato y, entre ellas, destacaremos a la razón principal. Luego de esto, firmar un contrato seguro debería ser lo más lógico.
La ley de contrato seguro define el riesgo desde el primer momento, ya que es el concepto más importante de todo el contrato. La razón de esto es que sin riesgo no hay posibilidad de la existencia de un contrato seguro. El riesgo está presente de una manera u otra en casi diríamos todas las situaciones de nuestra vida, ya sea en la medida en que nos exponemos a salir a la calle o incluso quedándonos dentro de nuestra casa el riesgo está latente. El contrato seguro definirá el riesgo como la posibilidad constante de que un daño ocurra, de que se configure un siniestro y si en este nos encontramos involucrados, pues pasa a ser nuestra responsabilidad.
Cuando vamos a firmar un contrato seguro estamos conscientes y completamente convencidos de que nuestra actividad diaria contempla un riesgo, ya sea desde el momento que salimos al parque a pasear a nuestro perro hasta cuando el conducimos nuestro carro. Siempre estas situaciones implican el riesgo de sufrir un accidente, si nuestro can agrede a un tercero o chocamos nuestro carro contra otro. El riesgo nunca es esperado ni es posible prever las situaciones donde este se pueda convertir en siniestro, ya que si fuera así el contrato seguro no tendría ningún sentido de ser.
Entonces, debemos tener claro que la respuesta a por qué firmar un contrato seguro es porque existe el riesgo de que un daño nos suceda. En la medida en que este riesgo tenga más probabilidades de ocurrir, entonces estaremos más cerca de adquirir un seguro. Si no tenemos perros o carros, pues es innecesario el contratar una poliza, pero si en un momento nuestra situación cambia pues lo mas sensato es buscar un contrato seguro acorde a las necesidades a efectos de estar cubiertos por si acaso.
Desde el punto de vista legal, las compañías de seguro deben definir puntualmente lo que se entiende por riesgo. En este sentido, el riesgo es un evento incierto y aleatorio, posible, concreto, lícito, fortuito y de contenido económico. Como vemos, legalmente el significado del riesgo con miras a un contrato seguro aclara puntos no tan obvios. Por ejemplo, el riesgo debe ser lícito y concreto. Que significa esto, pues que las compañías no pueden inventar un seguro para proteger al usuario ante situaciones ilícitas que pueden ser creadas por estas mismas, un caso muy claro seria si inventaran un seguro contra los virus de las computadoras y estas mismas aseguradoras fueran las responsables de crear esos virus.
Con miras a la firma de un contrato seguro se deben especificar los riesgos que serán cubiertos, de ahí que existen seguros de carros, seguros de vida, seguros accidentes, seguros de viaje, entre otros.
Finalmente, en un contrato seguro el riesgo determinará el monto de la prima. Esta es la consecuencia más evidente de la determinación del riesgo en un contrato seguro. Cuando el riesgo de accidente es más grande, por lo general la compañía cobrará un monto más alto de prima. Ante la existencia de una enfermedad en una persona, el riesgo es mucho más alto por lo que, o la prima suele ser más alta o simplemente la compañía de seguros decide no asegurar al solicitante, ya que el riesgo deja de ser fortuito e incierto. Es por esta razón que es recomendable que las personas evalúen sus necesidades y probabilidades de riesgo y contraten un seguro de acuerdo a lo que más requieren. La precaución es la clave.